¿Sabes cuándo reemplazar un ánodo de barra?

Tu embarcación tiene piezas metálicas fundamentales y visibles como hélices, patas de motor o timones que necesitas proteger adecuadamente. Para lograrlo, entra en acción un elemento pequeño: el ánodo, que trabaja "silenciosamente" para que todo lo demás funcione de manera correcta.

El ánodo de barra está diseñado para proteger a esos componentes de la corrosión galvánica. Este fenómeno se produce cuando los distintos metales entran en contacto con el agua, generando una corriente eléctrica natural entre los metales, provocando que uno de ellos comience a deteriorarse progresivamente.

El ánodo de zinc con barra posee un metal más activo que los demás componentes metálicos de la embarcación. Por eso también se lo llama "ánodo de sacrificio" porque se desgasta primero para cuidar a ejes, timones, hélices y otras piezas.


Al tener un formato de barra, este ánodo resulta muy práctico y versátil ya que se adapta al sistema donde vas a utilizarlo. De manera que puedes cortarlo según la necesidad y montarlo fácilmente en diferentes estructuras metálicas.

Ahora bien, como todo elemento de protección, y debido a que su función es desgastarse para proteger a otras piezas, debes inspeccionarlo periódicamente.

La recomendación es revisarlo en cada servicio de mantenimiento de la embarcación, cuando realices la limpieza del casco y antes de cada nueva temporada de navegación.

Una señal para reconocer que es momento de reemplazar el ánodo: cuando veas que ha perdido cerca del 50% de su material.

¡Recuerda cuidar el ánodo de barra para cuidar especialmente todos los componentes metálicos de tu embarcación!